La cantarina voz del viento, arrullo de la noche fría, se mecía entre los oídos pequeños de una virginal muchacha. Había un dejo trágico que hacia temblar las hojas de los arboles, y en el se adivinaba una ausencia. El polvo de las calles se arremolinaba y formaba graciosas siluetas que danzaban y se perdían en la noche, danzaban y corrían su tiempo efímero, danzaban y se paseaban unas con otras hasta estallar en el pavimento. Sombras de la oscuridad que se adherían a los muros y se fusionaban con recuerdos, y entre tanto soplaba un aire húmedo que susurraba temblando "Rosebud", y aun sin llegar a darse a entender, provocaba conmoción en la pequeña de ojos profundos que llenaba sus pulmones y exhalaba poemas, canciones, versos, flores y lluvia. Sobretodo lluvia. Lluvia con gotas frías que resbalaban, se unían, paseaban, y, tanto el viento como su boca desesperada, las esperaban para hacerlas saliva, y nuevos gritos que la noche sigue meciendo aun hoy. 8.4.14
Rosebud
La cantarina voz del viento, arrullo de la noche fría, se mecía entre los oídos pequeños de una virginal muchacha. Había un dejo trágico que hacia temblar las hojas de los arboles, y en el se adivinaba una ausencia. El polvo de las calles se arremolinaba y formaba graciosas siluetas que danzaban y se perdían en la noche, danzaban y corrían su tiempo efímero, danzaban y se paseaban unas con otras hasta estallar en el pavimento. Sombras de la oscuridad que se adherían a los muros y se fusionaban con recuerdos, y entre tanto soplaba un aire húmedo que susurraba temblando "Rosebud", y aun sin llegar a darse a entender, provocaba conmoción en la pequeña de ojos profundos que llenaba sus pulmones y exhalaba poemas, canciones, versos, flores y lluvia. Sobretodo lluvia. Lluvia con gotas frías que resbalaban, se unían, paseaban, y, tanto el viento como su boca desesperada, las esperaban para hacerlas saliva, y nuevos gritos que la noche sigue meciendo aun hoy. 7.4.14
Monologo
Había en aquella muchacha un soplo de temor. Caminaba danzando su tango lento, y aun en sus pequeños pasos se adivinaba el miedo. Le susurraba al viento su monologo:
.- "Te temo a ti y a morir por un cruel desencuentro con tus ojos; que no me mires y convertirme en ausencia. Que el espectro sea yo, pero sin rosas esta vez. Que tus ojos no posados en mi tengan el poder de quitarme humanidad, carne y sangre. Pánico, pánico a que esa mirada tuya, otrora seductora, hoy no me toque, ni me roce, ni se acerque a mi por tanteos torpes; no me busque, no me halle, y entonces convertirme en silueta descolorida, sombra vaga entre otras gentes. Y todo lo propicien esos dos ojos tuyos que antes hubieran muerto a dejar de mirarme, y hoy se cierran y se abren sin participarme de ello. Que cada pestañeo sea un día y el tiempo que media entre ellos la noche; que me resten vida poco a poco hasta que un día el pestañeo se vuelva lento, se corte en silencio, y ya no me de cuenta ni del paso del tiempo. Y, entonces, el beso de tus ojos se vuelva frió, y el brillo de los míos opaco, y se desenrede la madeja de mis días hasta desasirme del ultimo cabo. Entonces tus ojos se cierren y se me vaya la vida."
.- "Te temo a ti y a morir por un cruel desencuentro con tus ojos; que no me mires y convertirme en ausencia. Que el espectro sea yo, pero sin rosas esta vez. Que tus ojos no posados en mi tengan el poder de quitarme humanidad, carne y sangre. Pánico, pánico a que esa mirada tuya, otrora seductora, hoy no me toque, ni me roce, ni se acerque a mi por tanteos torpes; no me busque, no me halle, y entonces convertirme en silueta descolorida, sombra vaga entre otras gentes. Y todo lo propicien esos dos ojos tuyos que antes hubieran muerto a dejar de mirarme, y hoy se cierran y se abren sin participarme de ello. Que cada pestañeo sea un día y el tiempo que media entre ellos la noche; que me resten vida poco a poco hasta que un día el pestañeo se vuelva lento, se corte en silencio, y ya no me de cuenta ni del paso del tiempo. Y, entonces, el beso de tus ojos se vuelva frió, y el brillo de los míos opaco, y se desenrede la madeja de mis días hasta desasirme del ultimo cabo. Entonces tus ojos se cierren y se me vaya la vida."
18.3.14
En esta carta me abstengo de respuestas
Queridísima Julia:
He mantenido este soliloquio por demasiado
tiempo, tanto que se me estiro hasta transformarse en algo nuevo. Me asaltan preguntas como siempre: ¿Sera que
me reconocerás en el cielo? ¿Recordara tu boca mi nombre? No lo sé, nunca lo
sabré, vuelvo a mi monologo. Julia no
quiero olvidarte pero tu omisión me obliga, me empuja a dejar partes de mí
atrás, partes de mí que ya se fueron contigo donde quiera que estés. Todavía no
atranco mis barcos en ningún puerto y no
apoyo mis pies ni para tomar impulso pero la ausencia es tan intensa que me
dobla y a veces hasta me quiebra. ¿Recuerdas aquello de robarte estaciones? Ya
se acabó, me atrapaste, pero quédate tranquila Julia mi amor que pronto te
devolveré los otoños. Abril me asesino tantas veces, tantas, querida,
tantísimas, ya no sé cuántas, pero mayo me despierta y en Junio ya estoy como
nuevo. No es para incomodarte, vos me
conoces, pero se me acumulan tantas
dudas en la garganta que apenas puedo tragar, apenas puedo seguir adelante
Julia. He reducido tan drásticamente mi vida a tu adoración que dejar de
esperarte me puede llegar a matar, sin embargo me rindo a lo inevitable, me
rindo a ti nuevamente, y tomo tu huida como un desafío. Te sigo amando, aun a la distancia, pero ya no
puedo esperarte, ya no espero tu vuelta. En esta carta me abstengo de
respuestas. Julia, aplaco mis dudas, acallo todo lo que de una forma u otra siempre
he querido gritarte, hoy me despido amor mío. Mi llanto ya no te rozara la
mejilla, ni mis suspiros te despeinaran los cabellos.
Fue gustoso enfocar mis ojos en ti, y todo mi afán por tu
felicidad te seguirá a donde vayas. Adiós amiga infinita.
Lorenzo.
7.3.14
Lucía de Uruguay
Lucia no podía dejar de amar. No dejaba de amar al hombre que la había hecho viajar de Liniers a Estambul, de Montevideo a la vida, que la había arropado en su pecho, y que, acariciando su frente, le había jurado, por vez primera, amarla eternamente. Ese día con aquel juramento se comenzó a desenlazar la hebra fatal: desde entonces lo había guardado en su pecho y, aun cuando lo había visto marcharse en varias oportunidades, lo seguía cuidando cada día. No dejaba de pensarlo, volvía a él cada vez con mayor deseo pero con menos tiempo.
La uruguaya zigzagueaba entre esperanzas y lagrimas, tal como él lo hacia entre su boca y otras tantas. Iban y venían seduciéndose, aleccionándose, odiándose, aunque el hecho de odiarlo, a Lucia, no le impedía seguir dejándolo ocupar cada peca de su mejilla, y todos los pliegues de su piel.
La muchacha lo protegía entre sus dedos y cerraba el puño para no dejarlo huir, para retenerlo como se retiene el oxigeno en los pulmones pero él mismo se encargaba de exhalarse de la cama en la que Lucia yacía exhausta, sudada, adolorida, temblorosa, sonrojada, desesperada... Se expulsaba de la habitación cerrando la puerta sin mirar atrás con la soberbia propia de quien sabe que dirige la orquesta pero procurando no olvidar el largo y sinuoso camino de vuelta, Hanseleaba. Se arrancaba violentamente hasta del cuerpo de la niña, en forma de gemido, en el aire de un suspiro, o en la humedad de sus lagrimas; y ella se resistía absurdamente censurando los impulsos de su cuerpo para no quedarse sola.
Lucia no quería dejar de amarlo aunque con eso se consumieran sus días, aun cuando intuía su futuro como cenizas, pese a que lo detestara ardientemente por haberle robado la niñez de a jirones.
La uruguaya zigzagueaba entre esperanzas y lagrimas, tal como él lo hacia entre su boca y otras tantas. Iban y venían seduciéndose, aleccionándose, odiándose, aunque el hecho de odiarlo, a Lucia, no le impedía seguir dejándolo ocupar cada peca de su mejilla, y todos los pliegues de su piel.
La muchacha lo protegía entre sus dedos y cerraba el puño para no dejarlo huir, para retenerlo como se retiene el oxigeno en los pulmones pero él mismo se encargaba de exhalarse de la cama en la que Lucia yacía exhausta, sudada, adolorida, temblorosa, sonrojada, desesperada... Se expulsaba de la habitación cerrando la puerta sin mirar atrás con la soberbia propia de quien sabe que dirige la orquesta pero procurando no olvidar el largo y sinuoso camino de vuelta, Hanseleaba. Se arrancaba violentamente hasta del cuerpo de la niña, en forma de gemido, en el aire de un suspiro, o en la humedad de sus lagrimas; y ella se resistía absurdamente censurando los impulsos de su cuerpo para no quedarse sola.
Lucia no quería dejar de amarlo aunque con eso se consumieran sus días, aun cuando intuía su futuro como cenizas, pese a que lo detestara ardientemente por haberle robado la niñez de a jirones.
18.2.14
# 8
Había noches en que Junio recorría los túneles lejanos de su pasado. Aunque eran oscuros y húmedos, le gustaba volver cada tanto, como los héroes que vuelven a su tierra amada después de un largo periplo.
La oscuridad lo obligaba a asirse de los fríos muros, y al tocarlos sucedía que volvía a el una tarde especialmente calurosa y la sensación de arena mojada en sus pies que se entregaban a esa textura granulada; era la tarde en que por primera vez había hecho el amor, y, susurrando al oído de su compañera, había cantado tres palabras peligrosas: "yo te amo". Las manos le sudaban y temblorosas se alejaban de la pared espantadas.
La humedad lo envolvía mientras exploraba esos laberintos abandonados, lo impregnaba de sensaciones: unos labios carnosos que lo acariciaban suavemente, que le suspiraban cerca del pecho haciéndole erizar la vida, y la tibieza de una lengua divertida que jugueteaba en su cuello.
Le gustaba volver a estos pasadizos sin ninguna razón ni plan, solo le daba placer volver cada tanto a besar bocas que recitan poemas, y canturrear canciones infantiles a los gritos en las calles. Pasaba caminando lentamente por ciertos recodos del túnel tan solo para sentir de nuevo las risotadas agudas de una amante pasajera que gustaba de las cosquillas en los pies antes de amarlo; para ensayar melodías de piano en la espalda de aquella bella mujer que paralizaba hasta al viento con solo detenerse a mirarlo.
Temblaba mientras caminaba, quería escaparse pero seguía, era un dolor placentero, pasajero, que zigzagueaba según el lugar y la noche. Sucedía que los túneles no se mantenían quietos y en silencio, preferían jugar ellos también con las memorias: movían cumpleaños y desordenaban fechas, gritaban mentiras, y a veces contestaban preguntas que jamas eran formuladas; las paredes charlaban entre ellas, contaban los finales de historias que todavía no habían empezado, y lloraban para que se les permitiera salir a pasear. Cuando se descontrolaban sus recuerdos Junio corría entre ellos tarareando una melodía cualquiera, y se sentía tan cronopio cuando se atropellaba con alguna memoria que le susurraba "no vayas a lastimarte".
Había noches en que Junio disfrutaba de pasear por sus pasados, y en las tertulias de sus recuerdos, le gustaba entender que todas las mujeres eran la misma, y que, a pesar de los abriles crueles, seguía estando Camila.
La oscuridad lo obligaba a asirse de los fríos muros, y al tocarlos sucedía que volvía a el una tarde especialmente calurosa y la sensación de arena mojada en sus pies que se entregaban a esa textura granulada; era la tarde en que por primera vez había hecho el amor, y, susurrando al oído de su compañera, había cantado tres palabras peligrosas: "yo te amo". Las manos le sudaban y temblorosas se alejaban de la pared espantadas.
La humedad lo envolvía mientras exploraba esos laberintos abandonados, lo impregnaba de sensaciones: unos labios carnosos que lo acariciaban suavemente, que le suspiraban cerca del pecho haciéndole erizar la vida, y la tibieza de una lengua divertida que jugueteaba en su cuello.Le gustaba volver a estos pasadizos sin ninguna razón ni plan, solo le daba placer volver cada tanto a besar bocas que recitan poemas, y canturrear canciones infantiles a los gritos en las calles. Pasaba caminando lentamente por ciertos recodos del túnel tan solo para sentir de nuevo las risotadas agudas de una amante pasajera que gustaba de las cosquillas en los pies antes de amarlo; para ensayar melodías de piano en la espalda de aquella bella mujer que paralizaba hasta al viento con solo detenerse a mirarlo.
Temblaba mientras caminaba, quería escaparse pero seguía, era un dolor placentero, pasajero, que zigzagueaba según el lugar y la noche. Sucedía que los túneles no se mantenían quietos y en silencio, preferían jugar ellos también con las memorias: movían cumpleaños y desordenaban fechas, gritaban mentiras, y a veces contestaban preguntas que jamas eran formuladas; las paredes charlaban entre ellas, contaban los finales de historias que todavía no habían empezado, y lloraban para que se les permitiera salir a pasear. Cuando se descontrolaban sus recuerdos Junio corría entre ellos tarareando una melodía cualquiera, y se sentía tan cronopio cuando se atropellaba con alguna memoria que le susurraba "no vayas a lastimarte".
Había noches en que Junio disfrutaba de pasear por sus pasados, y en las tertulias de sus recuerdos, le gustaba entender que todas las mujeres eran la misma, y que, a pesar de los abriles crueles, seguía estando Camila.
11.1.14
Ardiente mi piel te espera.
Fantasmal tu silueta me parece aun cuando cada noche en mis ojos se esconde. La sombra que a tu cuerpo asemeja, baila en los espacios de mi mente y entre las memorias mas insólitas se hace presente.Ya no puedo recordar tu voz pesada, ni tus muecas al reír, ni las ondas en tus cabellos. Yani recuerdo la forma de modular tu nombre en mi boca, aunque ésta no olvide el sabor de aquellos labios tontos que alguna vez le enseñaron lo que un beso tiene de peligroso.
Penosa es la forma en que mis pestañas buscan caer al abismo con el único propósito de cumplirme un deseo, y mas triste es aun el poco poder que demuestran cada vez.
Doliente mi cuerpo aguarda el momento exacto en que desaparezcas de las reminiscencias de mis sentidos; el instante en el que los sonidos, sabores, perfumes, texturas y caras dejen de conducirme al único camino conocido, transitado, vivido, aquel camino en el que ya no puedo encallar mis barcos, ni acallar mis cuentos. E, incluso cuando reconozco el vacío, mi ardiente piel te extraña, te sospecha ausente, te vuelve a elegir y te añora.
Mis manos, cansadas de tocar sin sentir, solo alcanzan a manotear los lapices con la absurda intención de delinear todo lo que de ti me queda: unas pocas oraciones sin sentido, un par de ojos curiosos con largas pestañas curvadas, un pocito en la pera, algunos lunares que cuentan historias, una cicatriz en la muñeca y la ingenua ilusión de que dos que se aman se esperan para siempre.
Ardiente mi piel te espera, te sabe lejos, te intuye muerto, pero espera. Espera volver a verte o al menos terminar de morir.
20.11.13
17.11.13
# 7
Los dias pares a Camila se le daba por cantar canciones tristes: tangos, blues, boleros. Se le daba por caminar sin rumbo en lugares solitarios, calles de tierra, barrios vacios, y cantar a los gritos imaginando historias espiraladas que se mordian la cola, que eran una sucesion despareja de pensamientos desordenados sin final y que volvian a empezar. Le gustaba la creencia de que en estos paseos se inspiraba y podia escribir cualquier cancion sin el deber de pasar por Junio, sin que este sea su punto de partida, musa o lugar de llegada. Se le daba por reirse de los dias impares y sus canciones sonsas, por llorar los años biciestos y los abriles nordicos sin otoño, por sentarse para buscar la belleza en alguna flor, rama o paloma y luego recordar que la naturaleza nunca la habia conmovido de la manera en la que lo hacia ese nombre-hombre: de esa manera que comenzaba por un fuerte nudo en la garganta que le impedia emitir mas sonido que un lastimero gemido, seguia por aquel temblor en las piernas que la dejaba plantada cual estatua sin poder correr, e inmediatamente los bellos de los brazos que se le erizaban, el corazon que se aceleraba, la respiracion que comenzaba a fallarle y entrecortarse, los ojos vacios con la mirada fija reflejando en alguna lagrima suelta la figura de aquel hombre-nombre, y finalmente la sensacion de que el mundo ya no volveria a ser el mismo, que se habia detenido en ese instante tan suyo (instante tiempo e instante lugar), honesto y atemporal; entonces, las dudas, la reflexion y la imagen (siempre la misma) dandole lugar al despertar, el volver a oir los autos, los ladridos, las charlas cotidianas y el no entender ¿Cómo se puede seguir viviendo? ¿Cómo caminar, tomar un colectivo, hacer la cola en el banco, pagar la luz o comprar pan? En fin ¿Cómo seguir adelante haciendo cualquier cosa que le demande volver a ser ajena a su momento?.
Los dias impares, sobre todo si caian en martes, se le daba por sentarse en las raices de un arbol un rato a mirar la plaza, sopesar ideas, planificar rescates, imaginar soluciones, improvisar versos, y hasta creer inocentemente, durante estas pausas, que se podia arreglar lo roto, y que no habia pasados por vengar.
Los dias impares, sobre todo si caian en martes, se le daba por sentarse en las raices de un arbol un rato a mirar la plaza, sopesar ideas, planificar rescates, imaginar soluciones, improvisar versos, y hasta creer inocentemente, durante estas pausas, que se podia arreglar lo roto, y que no habia pasados por vengar.
20.10.13
Si quiero me toco el alma
Se me va la voz detrás de tu piel que se aleja despegándose de mi cuerpo húmedo, mi cuerpo débil, mi cuerpo templo; la voz se me queda a medio camino entre tu tacto inseguro y las durezas de tus manos crudas. Se me va siguiendo un poema de hombre que se deshace de las sabanas en el mismo movimiento en el que escapa de mis brazos torpes, uno que se contenta con la lejanía y el roce de la misma manera. Se me pierden las palabras entusiasmadas con volver a probar de la miel de tus labios recubiertos de historias, de bocas, de vidas; las palabras se esconden en los huecos de tu pera, y entre los cortes de tus labios que al sentirme se inquietan y arden. Se me pierden en las lágrimas que a mis ojos les cuesta contener, que se agolpan debajo de los parpados, que se mecen en la curvatura de mis pestañas como crueles recuerdos que se hamacan en mi rostro. Se me escurre tu cuerpo entre los dedos, no alcanzo a manotear ni tus brazos, y patino en tu espalda sudada; tu pecho se convierte en rio que fluye apartándose más, y mi tonto intento de remontarme, cual balsa, rumbo a tu espalda y atrancar en tus ojos se vuelve infructuoso. Se me escurre mojando la cama con agua, la almohada con lluvia, mis ojos con llanto, y la habitación con recuerdos.
13.9.13
Aqui, conmigo.
Y estarás en cada espasmo de mi cuerpo como estas en cada letra que escribo.Penetraras cada instante, como la misma lluvia que a mis ojos llega.
Sabrás comprender, en la distancia, el desarraigo de mi lengua tonta que de tu piel fue cruelmente arrancada.
Y participaras de cada beso rancio que a mis labios toque, como lo haces de cada mano suave que bordea mis pechos.
Seras sentimiento ardiente e infinita lejanía como el sublime fuego que a la vez aterroriza y atrae.
Barreras las cenizas de mi antigua vida hasta que el viento las recoja para adornar el aire.
Volverás en forma de oxigeno con cada respiración, pero elegirás exhalarte a quedarte y yo morir a soltarte.
18.8.13
Lagrimeo
Lagrimeo. Se me cae una palabra. Paciencia. Se escurre entre las pecas y va bailando sin freno, enloquecida por el insólito placer de sentirse libre. Se me cae otra, y esta se retrasa en mi parpado, duda, dibuja el contorno de mi ojo izquierdo, y se tira al vació, rueda cuesta abajo y termina fusionándose con el viento. Lagrimeo. Se me pierde una canción. Se fuga entre remiendos de pantalones, sospechas de regresos y pizcas de cielo. Corre a través del páramo de la ausencia, en soledad, y ve caer las palabras como un manantial, las toma, las incorpora y ríe. Me ha robado una vez mas. Lagrimeo. Sollozo, caen las tardes de agosto, un cuento infantil mal leído, y una rebanada de tu nombre. Ironía es que se pierda aquello que te nombra pero no tu recuerdo. Suspiro. Atravieso el desierto. La arena y las sombras me rodean, y vuelvo a perder un par de palabras. Dios. Fin. Ellas ruedan por el papel y mi cara. Tontamente van a estrellarse en mi nariz y se hacen una, que sigue por la comisura de mis labios hasta penetrar en mi boca dejándome el inconfundible sabor de una oración perdida. Y así me convierten en atea e infinita a la vez.
5.8.13
Vos y las noches

No se que hacer con vos en las noches porque te me apareces a mi lado, y te me pones a hablar susurrando para que nadie mas oiga. Y me cuentas de tus andanzas, de tus días, de tus noches, de tus mujeres, de tus conquistas, de tus amantes. Me cantas y me amas en silencio. Y luego te apartas, y entonces penetras en mis sueños, y pesadillas, tan profundo que ni al despertarme te despegas. Pero en el día te ausentas, con la luz de la mañana te conviertes en distancia que se aleja con el viento. Y al caer de la tarde vuelvo a sentir el cruel anhelo de torturarme con tus regresos. Pero no se que hacer con vos en las noches porque juegas a ser la mar, a acercarte e irte en un mismo movimiento, te vas pensando en volver, quieres y no quieres a la vez. Te me cuelas entre las sabanas y entre los recuerdos, y yo no tengo mas que perseguirte entre instantes, saltar entre tardes y cumpleaños, acorralarte en algún septiembre y dejarte escapar (pues de otra manera no podría ser) bajo la lluvia de julio, para seguir este absurdo juego un día mas.
1.8.13
Pasar la tarde y mirar arriba: vaivén de hojas y olor a lluvia en el aire, olor a flor a punto de nacer.
Una y otra vez, brisa acércame aquel perfume a frescura y cielo, adolescencia y ardor.
Brisa, mece mis recuerdos, arrullalos, susurrales canciones de cuna, arropalos, hazlos dormir, olvidar, morir.
Una y otra vez, brisa acércame aquel perfume a frescura y cielo, adolescencia y ardor.
Brisa, mece mis recuerdos, arrullalos, susurrales canciones de cuna, arropalos, hazlos dormir, olvidar, morir.
30.6.13
Grito
He muerto cada día desde el 13 de febrero del 2009, he muerto he renacido, he confiado, he perdido, he ganado, he bailado, rompí electrodomésticos y miedos, sobrepase barreras, corrí, grite. He llorado cada día, he recordado, he reído, he jugado, conocí gente, la perdí, volví a conocer gente. He luchado contra la memoria, me ha ganado todas las partidas, he abandonado, pero mas me han abandonado, cambie, crecí, me perdí, me busco. He intentado sin suerte, he cruzado ciertos limites, he vuelto atrás, me he alejado y he vuelto, has vuelto y te has ido mas de una vez. Cante quinientas veces la misma canción, escribí un libro entero en tu nombre, deje de escuchar ciertas melodías, no pare de repetir ciertas palabras, trate de olvidar una voz resonante, tape los adiós con nuevos hola que me dijeron hasta siempre. Volví a recaer como un alcohólico pero mas profundo, volví a caer contra el pavimento pero mas duro, me torcí pero no rompí, y George sabe que lo hubiera preferido. Busque hallarme entre otras personas, busque hallarte en otras bocas, busque sentir como en otras épocas, busque nombres que me engañaran las ganas de nombrarte. Encontré dolor, encontré ardor, encontré que no había forma de taparte. He mentido, me han mentido, he inventado las historias mas estúpidas, he creído mis propias mentiras, me han intentado ayudar, me han ayudado, no han logrado mucho avance. Visite a un psicólogo, dos médicos clínicos, un gastroenterologo, un neumonologo, un otorrinolaringologo, dos oculistas, un dentista, cinco cardiologo, dos ginecólogas, un neurólogo y un dermatologo, y aun no explican mi dolor en el pecho ni mi falta de aire: no estas en mi mente, ni en mi cuerpo, ni en mi estomago, ni en la nariz, boca u garganta, ni en los ojos, ni entre los labios, ni en el corazón, ni en mi vagina, ni en las neuronas, ni en la piel, pero estas. En todos esos lugares y mas: sos los recuerdos, todo mi cuerpo, las cosquillas en el estomago, el instante sin aire en los pulmones, el perfume que no me deja respirar, el sabor de mi lengua, las palabras trabadas en mi garganta, el nudo, las imágenes que se dejan ver en mis lagrimas, el sabor de mi legua, lo rojo de la sangre que transita por mis venas, la válvula que mueve a mi sucio corazón, las pasiones que no pude desatar, los pensamientos, la blancura de mi tez y los vellos cuando se erizan. Estas en las canciones que me tocabas o cantabas, en las de tu banda en las de las bandas que nombraste o cantaste, en las que escribiste, en las que nombraron tus amigos, en las que te describen, en las que dicen tu nombra, en las de las personas que te pareces, en las que parecen describir nuestra historias, en las que quisiera dedicarte y en las que me hacen llorar. Me sonas con guitarras, baterias, platillos, bombos, violines, arpas, mandolinas, bandoneones, flautas, y saxofones. Tus cuentos ganaron medallas, aplausos, felicitaciones, diplomas, pero ¿cual es el sentido si no te llegan, si no te los grito en la cara? He dedicado cada día desde el 13 de febrero del 2009 a tu sonrisa, el pocito de tu pera, tu barba, tus rulos, las patillas, el lunar en el pecho, tus piernas peludas, tu pecho tibio, tu boca pequeña, tus dientes perfectos, tus manos ásperas, tu andar torpe, tus brazos flacos, tus caras de duda constante, tus buzos grandes, tu skate, tu batería, tu auto, tus amigos, tus novias, tus ex novias, tus amigas, tus futuras parejas, tu hermano, tus papas, tu futura sobrina, tus triunfos, tus logros, tus cambios, tu crecimiento, tus lagrimas, tus derrotas, tu pequeña altura, tu gran corazón, tu poca demostración de afecto, tu vergüenza, tu movimiento permanente de morderte el borde del labio o la piel que sobra dentro de la boca, tu manera de tensar el semblante, tus llagas de la mano, tu manera de correrte el pelo de la cara con toda la mano abierta, tus rulos cuando se caen en tus ojos, tus pestañas perfectamente curvas y espléndidamente largas. He peleado contra todo aquello que me recuerda a vos: mis paredes ya que te acobijaron, el baño que te escondió, el techo que miraba cuando nos acostábamos cansados de intentar, el colchón que nos dio la bienvenida, las ventanas que miraba mientras descansabas el día que llovía, la caja en el a que guardaba cosas, las almohadas que atesoraban tu gorrito, la escalera que subiste, el portón que nos espiaba, la calle en la que parabas el auto, el pasto que toco sus ruedas, los lugares que visitamos, los boliches, los bares, las casas, el bingo, la estación de servicio, el colectivo que te tomabas y sus paradas, tu barrio, las paredes en las que nos apoyábamos, los barrios que caminábamos, la plaza, el banco en donde nos sentamos la primera vez, los arboles que nos cruzábamos, el otoño, las tardes con sol, el frió, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, y ahora le agrego octubre, los chocolates que siempre prometías regalarme, las puertas y llaves, los miércoles que era el día en que nos veíamos mas tiempo, los martes a la noche que te esperaba en la plaza cuando salias del colegio y nos quedábamos ahí hasta las siete y media de la tarde, los jueves que venia mas temprano para verte y vos siempre llegabas tarde, el cine y ciertas películas sobre todo "El secreto de sus ojos", los colores azul y negro, los números 4, 5, 9, 10, 13, 15, 17, 24, 25, 28, y 29, los días de lluvia, y cualquier pequeña tristeza porque en ellas estas siempre mas fuerte que cualquier dolor del presente, acurrucado entre mis ojos esperando para largarte en llanto. Te escribo cada vez con mas premura con mas deseos, con menos esperanzas, de manera mas contradictoria, con mas anhelos, con menos poesía, con mas honestidad, con mas desesperación, con menos tiempos, con mas cansancio, en fin, te escribo cada vez con menos vida.
Le petit mort
Hace tiempo que no te nombro, que ni a tus apodos me acerco, pero este día te reencuentro en las sabanas corridas y entre muros silenciosos. Y en el colchón que no se termina de amoldar al solitario cuerpo que lo habita. Este día en particular por la hora y el lugar, por la madrugada y el frio, por la tan cruel cercanía entre tu rostro gélido y la blancura de tu piel, frágil como la porcelana. Recuerdo aquel beso, le petit mort, la forma en que en un mismo gesto fuiste presa de mis amores, y tu presencia se escurrió entre mis brazos cual arena que a la mar regresa. Empiezo a sentir la humedad de tu lengua sobre mis labios, y la saboreo; vuelvo en sí, ahora tu mano que torpemente roza mi pelo, y yo que me inclino para recibir tal caricia; alcanzo a incorporarme para recibir tu mano fugaz que se pasea por mi pecho, y me tenso solo un momento, solo hasta sufrir el placer en pleno; adivino tu siguiente movimiento, te espero entre mi oído y mi cuello, y llega tu aliento cálido. Ahora tiemblo. Tu boca, el templo que se abre a mis deseos, a mis ruegos que susurra alguna cosa sin sentido, alguna cosa que de no estar me haría perecer, agonizante ante las llamas del silencio. Fragmentos. Y, así como llegaste, te vas. Nuevamente desapareces en medio de la noche, sin dejar más que la conmoción de tu presencia. Por un rato deseo que no hubieras vuelto, luego me resigno a la visita, y comienzo la cuenta regresiva sin nombrarte hasta la próxima madrugada. Ya siento, cual Edith, como mis músculos se vuelven sal y se endurecen hasta mis pasiones, por desobedecer el mandato de no mirar atrás. Y tú, mi Lot, que te vas sin derramar las lágrimas que mis ojos vuelven a llorar.
2.5.13
Un segundo exilio.
Todavía le escribía hace un tiempo. Todavía le añoraba, hace un tiempo.
Le adoraba y complacia con mi ausencia.
Me inquietaba su presencia, y mis piernas se estremecían al verle,
y se disputaban la locura mis labios con mi corazón que parecía galopar al compás de sus pasos.
Mis brazos se balanceaban así como mis manos temblaban enfermas de pasión
sin poder ocultar la necesidad de tocar cada detalle de sus lunares,
y construir un camino en su espalda solo rozando apenas su piel blanca,
solo logrando erizarle la vida.
Tanto le amaba (hace un tiempo), que me entretenía describiendo sus ojos, almendros,
su boca algo indecente, su belleza casi obscena, y sus vulgares maneras.
Tanto me dedicaba a ofrecerle mansamente mis anhelos, que me dolían los músculos de pensarle,
y me ardían los recuerdos, pues al rememorarle lastimaba mis días, creyendo curar alguna herida.
Tanto le esperaba. Hace un tiempo, me había convencido hasta tal punto de su pronto retorno
que festejaba de ante mano, con ilusa alegría alquilada, y brillo en los ojos a cuenta.
Tanto le he olvidado ahora, que ni sus letras nombro, y su voz que se hace añicos en mis ventanas,
se perdió en la fría brisa de una mañana.
14.4.13
Mantener la pena.
Y llego el invierno, y no volvió.
Se cayeron las hojas, y paso el otoño.
Y no volvió en invierno.
Volaron las aves, se avino la lluvia
las flores se escondieron
pero no volvió.
El verde fue amarillo, y se torno gris
su lugar se convirtió en ausencia.
y el frío no lo encontró.
Su voz se dejo de escuchar,
los caminos que dejo atrás,
se escarcharon y no vino por mi..
Y llego el invierno, y no volvió
y lo que era el, desapareció,
Y no volvió en invierno.
Las promesas y los jazmines se marchitaron,
la estela de su movimiento se acabo
y este impasible tiempo, lo olvido.
Pero la amnesia no se tradujo en mi boca
que a su nombre llama y llora
Aunque este Junio no llego.
Y llego el invierno, y no volvió
y la sombra se hizo la canción.
Y no volvió en invierno.
Y llego septiembre, y paso
como paso octubre con su amor
Y no volvió, no volvió en invierno,
no volvió.
.
Se cayeron las hojas, y paso el otoño.
Y no volvió en invierno.
Volaron las aves, se avino la lluvia
las flores se escondieron
pero no volvió.
El verde fue amarillo, y se torno gris
su lugar se convirtió en ausencia.
y el frío no lo encontró.
Su voz se dejo de escuchar,
los caminos que dejo atrás,
se escarcharon y no vino por mi..
Y llego el invierno, y no volvió
y lo que era el, desapareció,
Y no volvió en invierno.
Las promesas y los jazmines se marchitaron,
la estela de su movimiento se acabo
y este impasible tiempo, lo olvido.
Pero la amnesia no se tradujo en mi boca
que a su nombre llama y llora
Aunque este Junio no llego.
Y llego el invierno, y no volvió
y la sombra se hizo la canción.
Y no volvió en invierno.
Y llego septiembre, y paso
como paso octubre con su amor
Y no volvió, no volvió en invierno,
no volvió.
.
22.2.13
En invierno te necesito mas.

Vuelve en invierno, querido mio, que es cuando mas te necesito. Con el fresco vuelven los llantos, la angustia y los recuerdos.
Vuelve con el frío, luz de mi alma, pues la soledad es cruda compañía y las alegrías escasean.
Tu calidez, Junio amante, necesito que retorne.
Tu voz de tierno romance devuelve la vida a mis sentidos.
Vuelve en agosto, corazón que me late, que en las noches tus sombras se tornan hostiles y la lucha endurece mi semblante.
Vuelve con chocolates, regalame tus susurros, acariciame con suspiros; que tu helada ausencia quiebra mis labios, y lloro, lloro y tu imagen, vida mía, queda en la almohada adherida.
17.2.13
El día que volvió a morir.
Caer en el abismo y sonreír,
volver en si.
Desear ante tus ojos florecer,
mudar de ser.
Soñar con tu mirada penetrar,
entender mas.
Ahogarme por la dicha de tu piel,
saberte cruel.
Quererte esperar y no poder,
desfallecer.
Saber que, ante la ausencia, volverás,
enloquecer.
Ansiar el describirte en un papel,
exorcizar.
Morir en la gaviota que mate.
No renacer.
volver en si.
Desear ante tus ojos florecer,
mudar de ser.
Soñar con tu mirada penetrar,
entender mas.
Ahogarme por la dicha de tu piel,
saberte cruel.
Quererte esperar y no poder,
desfallecer.
Saber que, ante la ausencia, volverás,
enloquecer.
Ansiar el describirte en un papel,
exorcizar.
Morir en la gaviota que mate.
No renacer.
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